• Verónica Santos

¿Se cumple el capítulo I de la Ley Orgánica 1/2004?


El 28 de diciembre de 2004, se aprobó por unanimidad en el Congreso de los Diputados la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. Sin lugar a dudas, y a pesar del revuelo mediático que causan quienes cuestionan su validez a día de hoy, fue un hito en la lucha contra la violencia de género en nuestro país.

La ley establece que la violencia de género «se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión» y promueve aspectos preventivos, educativos, sociales, asistenciales, sanitarios y penales.

Con respecto al ámbito educativo, es el Capítulo I de la ley el que se refiere al mismo. En este artículo analizaré los puntos que aborda y expondré mi opinión en base a mi labor diaria en la Educación Secundaria Obligatoria.


Los puntos que se tratan son, principalmente, la formación inicial y permanente del profesorado en igualdad de género; la eliminación de todo estereotipo sexista o discriminatorio en los materiales educativos; la adopción de los Consejos Escolares de medidas que fomenten la igualdad entre mujeres y hombres y por último, la revisión del cumplimiento de estas medidas por parte de la Inspección Educativa. Asimismo, se establece que la Educación Secundaria «contribuirá a desarrollar en el alumnado la capacidad para relacionarse con los demás de forma pacífica y para conocer, valorar y respetar la igualdad de oportunidades de hombres y mujeres».

Desgraciadamente, 16 años después y algunas reformas educativas por medio no han logrado que esto se dé así en todos los centros educativos. Con suerte, en algunos depende de la buena voluntad y disposición de los docentes, y de sus ganas de echar horas no reconocidas ni remuneradas. Expondré mi experiencia personal punto por punto:

  • Formación inicial y permanente: en el Máster de Formación del Profesorado que realicé en la Universidad Complutense de Madrid (2015) no recibí ningún tipo de formación en igualdad de género. Al ver ahora el plan del máster, sí han añadido una asignatura que parece abordaría la problemática: Educación inclusiva y atención a la diversidad. Posteriormente, ya en la práctica docente, la formación permanente es voluntaria y en ningún caso, desde mi centro, se alienta a los profesores y profesoras a que la realicen.

  • Eliminación de estereotipos sexistas y discriminatorios de los materiales educativos: son muchas las editoriales de las que nos llegan propuestas al centro anualmente para que nos acojamos a su proyecto curricular, pero ninguna de las que he podido analizar tiene una perspectiva de género llamativa en sus páginas. ¡Si sabes de alguna que lo haga te agradecería que lo pusieras en un comentario! En este post os ofrezco una tabla con diferentes ítems para analizar los materiales editoriales.

  • Fomento de la igualdad en los Consejos Escolares: en mi centro educativo no existe un plan de igualdad y menos aún promovido por el Consejo Escolar. No puedo comentar mucho más al respecto de este asunto.

  • Control de la Inspección Educativa: lamentablemente, la Inspección se preocupa mucho más de asuntos burocráticos que de vigilar que exista un plan de igualdad y que se lleve a cabo. Hasta donde yo sé no se nos ha llamado la atención por no tener un plan de igualdad.

Con esta situación, que a simple vista parece desoladora, ¿qué podemos hacer? Pues, sin duda, ¡ser optimistas! Tenemos un gran margen de mejora y progresivamente somos más los claustros feministas y con conciencia social. Déjame tu experiencia en comentarios para que el post sea más enriquecedor. ¡Seguimos!


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