• Verónica Santos

¿Es tu hogar corresponsable durante el confinamiento?

Cuando salimos a hacer la compra estos días es muy común encontrar a muchos más hombres en los supermercados que antes. Hay quien piensa que la salida semanal al súper se ha convertido en el privilegio de la heroicidad. Es llamativo que, antes del confinamiento, ir a hacer la compra era una tarea aburrida y rutinaria, pero ahora se ha convertido en una ocasión para colgarnos la medalla del reparto de tareas. ¿Cuántos de esos hombres que están en los supermercados enfundados en mascarillas y guantes con una lista en la mano la han escrito ellos mismos? ¿Cuántos no andan perdidos por los pasillos sin saber dónde están las cosas? Se dan incluso situaciones cómicas si te acercas al pasillo de productos de higiene: hombres desesperados buscando tintes con cara de pocos amigos o elementos tan extraños como una piedra pómez. Y sí, hace unos días un chico en un Mercadona se me acercó y me preguntó, ¿sabes qué es una piedra pómez? Ilustrativo.

El Instituto Canario de Igualdad ha publicado una encuesta en la que se valora si durante el confinamiento en nuestros hogares se practica la corresponsabilidad.

En la encuesta se pregunta sobre el reparto de tareas, la carga mental, el cuidado de los menores y todo lo relacionado con sus tareas escolares, el cuidado de mascotas o la salida a la compra. ¿Son nuestros hogares corresponsables?



Estos días en casa pueden ser perfectos para transmitir a nuestros hij@s de forma coeducativa cómo se deben repartir las tareas. El Instituto Canario de Igualdad nos deja estas ideas para mejorar:

  • Si hay peques en casa, preparar en familia un cuadrante de tareas, o grupos encargados, y que haya una competición con puntos.

  • Hacer una lista de labores y que cada persona de la casa tenga alguna adecuada a su edad/tiempo responsabilidad: ¡ojo! Se trata de hacerla en familia, no de que la haga quien siempre se ocupa de todo.

  • Con peques o sin ellos, también puede ser divertido elegir “el día del mundo al revés”: yo hago, o aprendo contigo, lo que tu siempre haces. Meterse en los zapatos de otra persona ayuda mucho.

  • ¿No te animas a plantear la conversación en mitad del confinamiento? Pues la táctica de la hormiga: un día delegas una, otra compartes otra, el día siguiente otra diferente.

  • No te desanimes porque otros miembros de la familia no recojan tan bien o exactamente como tú quisieras. La práctica es la que hará que mejoren.

  • Si no sale bien a la primera: no vayas detrás haciéndolo. Alaba lo hecho e invita a mejorar. En estos asuntos, los refunfuños no suelen funcionar.

  • Por último, anima a las personas de tu familia a completar nuestra encuesta para que se den cuenta de cuántas tareas quedan en sus manos o en las de otra persona.

La encuesta, aquí. ¡Anímate a hacerla, son unos segundos!

©2020 por Coeducando.

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